II
Brito salta y más bien aclara que a lo largo y ancho del país ha germinado un movimiento empresarial emergente –“distinto al tradicional”, aclara- sin vinculaciones políticas y que en virtud de su esfuerzo, cuenta con “capital propio y patrimonio propio”. Para Brito, los tradicionales significan un ejemplo. “Así los hemos visto”. Pero ahora, frente a los nombres de otros tiempos, está el movimiento emergente que él representa, el cual no sólo se expresa, como se ve, desde un punto de vista de liderazgo, sino también con una fuerte presencia económica. Sólo en el Zulia se cuentan al menos 25 las fortunas que oscilan entre 50 y más de 100 millones de dólares, cuadradas por supuesto con la propuesta del nuevo presidente de Fedecámaras. Y no es sólo el patrimonio. El principal activo es la visión. “Siempre he considerado que el empresario no tiene límites. Uno hoy tiene un proyecto y mañana tiene otro. La ventaja que posee la actividad privada es que siempre tiene alternativas”. Al hablar de los capitales tradicionales, también expresa que “no es tiempo de reclamarles”, por si alguna vez dejaron de tomar decisiones. “Es tiempo más bien de pensar en el futuro. El reclamo nos quita tiempo”.
La visión hoy es el reto del país. Así de simple. En lo concreto, un Estado que pueda transferir la riqueza a los venezolanos: mejor educación, mejor salud, mejor seguridad, mejor infraestructura. ¿Y los empresarios? Como los protagonistas de una obra de teatro: creativos con ideas. “Entonces que surjan esas ideas. Que nos permitan ser creadores”. En ese modo, se pronuncia por el fin definitivo del estatismo, que ha demostrado, en su opinión, ser un fracaso. Y lo peor es que todavía, afirma, no observa “una política de Estado dirigida a reducir el Estado”. Lo que ha habido en los últimos 10 años, desde los tiempos del programa de ajuste de Carlos Andrés Pérez, son amagos.
Plantea urgente privatizar el sector eléctrico, la petroquímica e, inclusive, la posibilidad de que Petróleos de Venezuela transfiera cada año a los venezolanos un dividendo producto de sus ganancias. ¿No es esto más rentismo? Lo niega, pero no logra explicar con precisión esta idea. El mecanismo no lo tiene muy claro. “El Estado lo redactará”, señala. E insiste: “Es muy sencillo. Cada venezolano recibirá un dividendo anual de PDVSA”. No es rentismo, repite. “Es un mecanismo innovador de repartición de riqueza del Estado”. Y aunque expresa que los recursos fueron despilfarrados en el pasado por los gobiernos de turno, justifica que lo que puedan hacer los habitantes de los barrios, por ejemplo, con su dividendo, “es un derecho de cada ciudadano”.
Le toca un papel duro, sin duda. La convivencia con el Gobierno de Chávez no será tan fácil. De hecho, la voz de reclamo ya comienza alzarse. Para que no quepan malentendidos aclara: “Una cosa es mantener buenas relaciones con el Gobierno y otra que el Ejecutivo comparta su estrategia económica con el sector empresarial”. Las buenas relaciones, sin embargo, ya han sido allanadas lo suficiente por la empatía entre el anterior presidente, Francisco Netera, y el entonces candidato, Hugo Chávez. De hecho ya hoy se habla de Natera como ministro, lo que Brito interpreta como una “decisión personal” que no compromete el perfil institucional de Fedecámaras. |