Dolor y amor para dos mundos
Cuando habla de Italia, Genaro Labanchi se vuelve receloso, pues muchos son los pasajes que quisiera olvidar. Su primer regreso a la patria no fue en circunstancias alegres, pues acompañaba a su padre enfermo, que buscaba salud en la tierra natal. Recién llegado, allá por los años 30, el entonces joven Genaro fue reclutado por la Real Marina Italiana, en la cual, después de 24 meses de servicio le dieron de alta en mayo de 1936. Ya había estado luchando en tierras albanesas y el horror de esos días, fortaleció su fe y su amor por Periquera.
La vivencia dual de don Genaro, tan igual a la de cualquier emigrante, se torna única y desesperada en los versos por él escritos y celosamente guardados. En ellos se plasman, con reveladora nitidez, sus amores y desamores con las dos tierras que le han cobijado.
Siento nostalgia por mi tierra natal,
De todo lo bello, grande y admirable,
Luego siento miedo de cuánto he sufrido
Y así los sentimientos se dividen y se olvidan
Muchas son las noches en que todavía sueño
Y también oigo voces fuertes, graves de mando,
De oficiales inhumanos dando órdenes draconianas.
Me despierto sobresaltado y tembloroso,
La tétrica noche que pudo ser la última,
No lo olvido nunca más, la muerte rondaba a cada paso,
Qué desgracia, qué dolor afectó todo mi ser
Inmolarnos por la patria es sólo un paso.
De repente ver a mis compañeros de aquella hora
Tendidos inánimes, destrozados y deshechos.
A Periquera, en cambio, Don Genaro le canta con alegría, compone odas a su tierra y sus gentes, que bien merecen ser por todos conocidas.
¡Oh, Periquera!, mi noble pueblo
Tierra de mi infancia y de mi juventud,
De mis sueños dorados, de mi primer amor
¡Oh, mi noble pueblo, mi tierra llanera!
Madre fecunda de hombres valientes
Como Valentín Pérez y Pedro Padilla Moreno
Tierra de hombres de grandes culturas,
Como Felipe Reina, Isidoro Ovalles, Carlos Zapata Lamus y Carlos Ramón Guevara
Tierra que dio todo de sus entrañas
Hombres, caballeros y buenos hijos y ejemplares padres
Tierra de hombres intrépidos, más antiguos caballeros
Y con razón de nobleza a toda prueba
Oh tierra llanera de natural belleza
Que dio hombres de agilidad y destreza
Como Alberto Lara y Manuel Centella
Manolo Hernández, Marcos Montes
Con conocimientos de iluminados, nadie los igualó, menos los superó
Rafael Ochoa, Santiago Flores, Valentín Amaro, viejo veterano y malicioso,
Sólo el diablo los superó
Bonege Nava, el pintor Fermín, de hercúlea fuerza, titánica audacia,
Sólo Santa Teresa y el Arauca los venció.
Hombres como Jesús y Joaquín Pérez
Pablo Gudiño cuyas hazañas legendarias, audaces de valor
Todavía hoy retumban por doquiera
El negrito Ramón Jiménez, toñeco de doña Juana y valiente defensor de sus
ideas,
Te quiero y te añoro Periquera de mi infancia
Que ha sido siempre mi grande y eterna adoración
Tú serás mi último y eterno amor.
Los papeles de Don Genaro
Llaneros Altoapureños de Periquera
Visión que el tiempo borró
Recordar es vivir
Genaro Labanchi
El último italiano de Periquera
Los personajes de Periquera
Dolor y amor para dos mundos
Cronista de Guasdualito
 
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